Carta a Sharon

«Escribo sobre la ausencia, el amor que permanece
y las palabras que siguen buscándola».

corazonValiente

En Memoria de Sharon…

Mi esposa, mi cómplice, mi compañera de alma. Hany… no sabía que perderte sería también empezar a encontrarme. Cuando tu luz se despidió de este mundo, algo en mí se rompió y, al mismo tiempo, nació una palabra nueva, como si el dolor necesitara convertirse en tinta para no apagarse en silencio. Este sitio, estos libros, estas páginas nacen desde ese borde de la vida donde todavía te busco y te sigo amando en cada frase que escribo.
Aquí me dejo ver —como escritor, como hombre, como herido— para honrar lo que fuimos y lo que, de algún modo, seguimos siendo. Lo que construimos juntos sostiene hoy cada intento de acompañar a otros que atraviesan su propia noche. Gracias por enseñarme, incluso en tu partida, que lo que más se ama no puede durar para siempre en la misma forma, y precisamente por eso merece ser amado con más presencia, más verdad y más ternura mientras existe.
Germán
CorazónValiente ❤️

Carta a Sharon

Hay espacios dentro de una vida que no nacen como proyectos, sino como respuesta a una herida. Esta página es uno de ellos. Aquí no hablo desde el autor ni desde el investigador, sino desde el hombre que vio partir a su esposa y que… aun así, siente que sigue conversando con ella todos los días. “Carta a Sharon” es el nombre que le di a ese diálogo que continúa cuando el cuerpo ya no está, pero el amor se niega a desaparecer.

Lo que encontrarás aquí no son textos pensados para enseñar, sino fragmentos de una conversación que siguió viva después del 28 de septiembre de 2024. Cartas, recuerdos, confesiones y pensamientos que nacen de la ausencia y del amor que permanece. Algunas veces se parecen a una oración, otras a un susurro y otras a un intento de entender qué hacer con tanto silencio nuevo en la casa.

Es importante decirlo con claridad… este espacio es literario y testimonial, no terapéutico. No reemplaza la atención médica, psicológica o espiritual que puedas necesitar. Si tu dolor es abrumador, ojalá estas palabras te acompañen un tramo, pero también te invito a buscar ayuda profesional en tu lugar de residencia. Si decides quedarte, ojalá en alguna de estas líneas puedas sentirte un poco menos solo en lo que estás viviendo.


La carta que dio origen a todo este universo…

A mi amada Esposa, Compañera, Amiga y Cómplice… Sharon.

Hoy te escribo desde el fondo de mi alma, con un amor que no se apaga y una gratitud que desborda cada rincón de mi ser. Extrañarte duele, y al mismo tiempo me da paz recordar que lo nuestro fue real, profundo e inolvidable. Fueron tantos los años compartidos, tantas risas iluminando días grises, tantas luchas que enfrentamos codo a codo y tantos sueños, algunos cumplidos y otros suspendidos en el aire. Incluso esos sueños inconclusos tienen sentido… porque los imaginamos juntos y en cada uno quedó impresa nuestra esencia.

Recuerdo los días de lucha en los que sabíamos que algo más grande que nosotros estaba en juego. Los proyectos que sacamos adelante, las ideas que nos desvelaban, las alegrías y también las dificultades formaban parte de esa danza compartida que era nuestra vida. Aunque hubo sueños que no llegamos a completar, te prometo que los llevaré conmigo como una guía silenciosa. Aunque no estés físicamente aquí, sigo escuchando tus palabras, tu risa, tu consejo y hasta ese silbido que se me ha quedado tatuado en la memoria.

Nos enseñaron a prepararnos para muchas adversidades, a superarlas y a darles un propósito. Pero nadie nos enseñó a prepararnos para la pérdida, para el duelo, para decir adiós a quien se ama con el alma. Y, sin embargo, aquí estoy… aprendiendo a caminar sin tu presencia física y, al mismo tiempo, sintiéndote en cada latido, en cada decisión, en cada gesto pequeño del día. El viento, a veces, parece traer de vuelta tu voz, y en esos instantes entiendo que hay presencias que no se van del todo.

Tu CorazónValiente sigue latiendo en mí. Me enseñaste a amar sin miedo, a luchar con pasión y a buscar sentido incluso en medio del dolor. Juntos enfrentamos desafíos que parecían imposibles, levantamos sueños con nuestras propias manos y nos sostuvimos cuando el mundo parecía tambalear. Aunque la vida nos arrebató la posibilidad de seguir creando nuevos recuerdos, lo que vivimos sigue siendo eterno en la forma en que miro la existencia y en la manera en que te sigo amando.

De nuestro andar nace también este trabajo al que con nuestro hijo llamamos ProyectoTrípode, y el blog que lo acompaña, EL FARO. En ellos habita mucho de lo que aprendí contigo… la importancia de transformar la adversidad en sentido, de ofrecer a otros una luz suave cuando atraviesan su propia noche. Cada texto, cada reflexión y cada libro llevan tu huella, porque nacen de nuestras conversaciones sobre la vida, el amor, la pérdida y el propósito.

Hoy, aunque el vacío persiste, el amor que compartimos no se ha ido. Se ha transformado en la fuerza que me impulsa a continuar, en la razón profunda por la que deseo honrar lo que vivimos ayudando a otros a no sentirse tan solos. Sigues siendo mi compañera, mi inspiración y la fuente de muchas de las palabras que hoy escribo. Camino con el corazón marcado por tu ausencia, pero guiado por tu luz, confiando en que el amor que nos unió no desaparece… cambia de forma, se vuelve memoria, impulso y promesa silenciosa.

Sharon… te encontraré en el comienzo.

Germán A. DeLaRosa