Despertar sin Ella… La Ausencia en las Pequeñas Cosas.
Me despierto y… por un instante, todo parece intacto. Es un parpadeo fugaz, un segundo suspendido en el que mi mente aún no registra que ella no está. Pero entonces el silencio me envuelve, inesperado y denso, y la realidad se despliega con todo su peso ineludible. La cama, demasiado grande ahora, guarda el eco…