Las ocho de la mañana
Las ocho de la mañana: cada día, a las ocho en punto, llegaban las analíticas de Sharon y yo las comparaba buscando esperanza. Hoy reconozco mi negación.
Las ocho de la mañana: cada día, a las ocho en punto, llegaban las analíticas de Sharon y yo las comparaba buscando esperanza. Hoy reconozco mi negación.
Dos años después de la muerte de Sharon, regresar a Barranquilla me llevó a escribir cartas de gratitud a quienes la quisieron y siguen acompañándome. Un relato sobre la memoria compartida, las distintas formas del duelo y el cariño de quienes permanecen.
Un padre descubre que, aunque él y su hijo perdieron a la misma mujer, cada uno habita una ausencia distinta. Una reflexión íntima sobre el duelo, el silencio familiar y las formas irrepetibles de extrañar.
Cuando muere la persona que compartió nuestra vida, no perdemos únicamente su presencia. También desaparece la mirada que conocía nuestras distintas versiones y nos ayudaba a reconocernos.
Claro | Oscuro Mi diario incompleto El hombre que estudiaba cómo cambiar Entre lo que aprendí sobre la transformación y aquello que terminó transformándome Germán A. DeLaRosa · Mi diario incompleto • • • Ese hombre me caería bien… Creo que ya no podríamos conversar. Lo veo con claridad. Está sentado frente a una mesa…
Dios está ocupado… O soy yo que ya no sabe escucharlo. La frase me alcanzó en Israel, antes de llegar a Jerusalén. No sé si la leí en alguna parte, si la escuché de alguien, o si simplemente se formó dentro de mí después de tantos meses hablándole al silencio. No la tomé como una…
Ramla siguió sin nosotros Volví a nuestra primera ciudad en Israel… y la ciudad no me devolvió a la persona con la que llegué a ella. El queso ya estaba en la mesa cuando llegamos. Esther lo había puesto en el centro, como en cada Shavuot que recuerdo. Lo miré y supe enseguida qué era….
La ciudad que nos vio partir Salimos de Harish de madrugada. Era el 21 de agosto de 2023. Sharon revisó los documentos por enésima vez antes de cerrar la puerta del apartamento, sin saber ninguno de los dos si aquello era un hasta luego o un adiós. Esa salida ya la conté en Abrazando la…
La buena noticia incompleta Shabat en Raanana —Qué buena noticia que vengan a visitarnos y conocer a Elishay y a Xiomy… lo único es que Sharon no viene. La frase la dijeron las hijas de David y Sara días antes de que llegáramos, cuando coordinamos con ellos que iríamos a visitarlos. Recibieron la noticia con…
La familia que crece A lo largo de nuestra visita a Israel, Elishay me lo recordó con esa precisión implacable que tienen los niños cuando descubren una desigualdad mínima: —El cuarto de mi abuelito no tiene televisor. No parecía sufrir por eso. Lo decía como quien acaba de encontrar una diferencia importante en el mapa…